14.6.17

(Artículo) Sanar de la Superstición Moderna ¿Un mito o una realidad?

Vamos por todo. No queremos el poder corrupto que esta allá arriba. ¿Por qué nuestra vocera? Para difundir, denunciar y visibilizar todo aquello que nos está acabando, que nos está quitando la vida, por eso la vamos a registrar, pero no porque queremos el voto. No vamos a cuidar urnas... No vamos a votar por nuestra vocera, vamos a reconstruir este país, vamos a visibilizar y denunciar todo lo que está pasando. Los pueblos no saben lo que está pasando en nuestro dolido México.(Sara, Consejera del Concejo Indígena de Gobierno, 2017)
Sanar de la Superstición Moderna es un texto que está incluido dentro de un seminario interno en mis clases de Economía de la Educación. Al realizar la reflexión desbarata el quehacer académico, tratando de reconstruir una nueva forma epistemológica y pedagógica de cómo se construye el conocimiento común y científico. Pero aquello no solamente enarbola la dicotomía del conocimiento academicista del que no lo es, sino al contrario, debemos de sanarnos de las supersticiones modernas impuestas.
Munir Fasheh es palestino con doctorado en Matemáticas, en el contexto que ha nacido oriente medio, el país y nación Palestina ha sufrido una embestida por casi un siglo y medio de dominación externa, una colonización de dos tipos: saberes (ideología) y militar. Durante su proceso histórico se han desarrollado movilizaciones para lograr liberarse en aspectos territoriales de la dominación, en este momento del pueblo Israelí. Las intifadas han sido unas armas cargadas de esperanza y sin dirección, precisamente ello me recuerda a lo que plantea Holloway con la dispersión, ya que en similitud con él Munir plantea:
Cuando la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) fue expulsada de Jordania en 1971, el ambiente en Cisjordania y la Franja de Gaza era de incertidumbre y desesperación. No sabíamos a dónde irían las cosas o qué esperar y nadie tenía la menor idea de lo que iba a pasar. Sin embargo, al mismo tiempo, no recuerdo haber conocido a alguien (durante ese período) que no tuviera una idea de que hacer por sí mismo ahí y en ese momento. Lo que ayudó a que esa actitud floreciera fue el hecho de que la referencia de cada persona — en relación con lo que tenía que hacer — era ella misma. No había ninguna autoridad para decirle a la gente que hacer, lo cual dio espacio y libertad para hacer lo que se sentía que se podía y debía hacer. Nos dejaron solos y sin grandes ambiciones (la liberación durante ese período era más un espíritu que se vivía, que una ambición para el futuro), sin organizaciones y sin estructuras formales; nos dejaron sólo con lo que éramos, personas que vivían en comunidad: nosotros mismos, el uno con el otro, lo que había social, cultural y naturalmente y con la realidad en que vivíamos. (Fasheh, 2015)
Es ahí donde recalca las nociones de superstición, al hablar el papel de la "wahm" (ilusión) que nos ha logrado vender la modernidad, haciéndonos creer que es necesario alguna dirección tanto política e ideológica y mucho más organizativa para lograr crear una transformación (esto rompe y da similitud a la negación de la teoría de "los nuevos movimientos sociales" que plantea Alain Touraine, sobre los movimientos clasistas -que se organizan en el partido centralismo democrático y cambian el mundo tomando el poder estatal hasta su desvanecimiento- pero no es un todo como lo dice Touraine). Esto es antagónico al derecho de creer en la necesidad de "autoridad" y mucho más de tener una "organización política y social" para lograr ciertos fines, es por ello que entra Munir en la discusión del quehacer de los movimiento sociales. Pero así se construye el conocimiento, así se va forjando la esperanza. La esperanza la cual nos hará sanarnos de la superstición.
Una historia folklórica palestina (que probablemente existe en otras sociedades) encarna el espíritu que mencioné antes. Es sobre un fuego que inició en una jungla. Todos los animales, pájaros… escaparon y se sentaron en lo alto de una montaña mirando con tristeza y desesperación a la jungla arder en llamas—excepto por un pájaro. Seguía volando hacía un riachuelo, mojándose, y volviendo para salpicar agua sobre el fuego. Los animales se rieron y se preguntaban si esto extinguiría el fuego. El pájaro dijo que él hacía lo que podía y lo que era bueno hacer. La esperanza reside en hacer lo que uno puede, en lugar de lamentarse, quejarse, demandar, acusar, y solo mirar. (Fasheh, 2015)
Por ello, ante el embate de la modernidad (y su concepto de progreso) ¿qué hacer? hacer nacer la esperanza, tratando de sanarnos y dejar de ilusionarnos, así posiblemente dejaremos de esperar, lamentar y acusar. En la actualidad, tanto México como Oaxaca se ha venido construyendo a cada momento, lo que llaman las contradicciones del sistema, es ahí donde radica la esperanza, no por cambiar el mundo sino sus mundos. Que no quieren el poder sucio, corrompido y estúpido, sino construyendo y resanando los ajustes de esas contradicciones y patologías sociales de nuestro contexto.
En ese sentido, Munir contradice a los dogmas y patologías de la educación, en nuestra actualidad estamos concentrados en una educación por competencia, de calidad, calidez, eficiencia, eficiente y por puntos. Lo que viene anotar la superstición moderna es mayor importancia al capital humano, el que tranza no avanza, el que se queda con educación media superior es más que el de nivel básico (primaria y secundaria), pero es menos que el de educación superior (licenciatura) que a su vez será menos con alguien de posgrado. Viene a reafimar la corrupción pero además las desigualdades estratificantes de la economía.
Saqué notas perfectas en cada examen y el maestro me alababa enfrente de la clase. Todavía no sabía el significado de acciones o inversiones en un sentido experimental; jamás los había poseído. Lo que realmente aprendí eran trucos para conseguir la respuesta que el maestro esperaba; aprendí habilidades mecánicas sin comprensión, — ¡y eso fue etiquetado como “conocimiento” y yo etiquetado como “inteligente”! Mi comprensión fue una ilusión, mi conocimiento fue ideológico y mi inteligencia fue corrompida. Aprendí que para tener éxito necesitaba trucos para engañar (no conscientemente) no sólo a mi maestro, sino también a mí mismo. Alabarme por ser un estudiante inteligente me hizo ciego a la realidad.  Fui alabado por personas quienes estaban tan engañadas como yo mientras estudiaba. (Fasheh, 2015)
¿y por qué debemos de sanarnos? Para dejar de alcanzar esas ilusiones, de vivir engañados y dejar de ser reemplazados, cada uno de nosotr@s somos reemplazados en el trabajo, en la casa, en el equipo de futbol, en la escuela, en todos lados somos reemplazados. La patología social insiste que somos tan desechables que se justifica la muerte, en Oaxaca por ejemplo, ha subido la tasa un 30 % a comparación del anterior año de homicidios dolosos y los feminicidios, la mayoría con las características de crimen de odio. (Ya estamos de más en este mundo).
Revalorarnos en el ser y el otro ser, el de alado:
Aprendí que una tarea principal de mi mente es exponer las muchas ilusiones que había adquirido en el mundo institucional, y también invitar a otros — aquellos que como yo han sido drogados por ideologías dominantes — a repensar mucho de lo que han adquirido. “La igualdad de inteligencia” pertenece a la mente intuitiva, la cual usualmente es enterrada bajo categorías modernas. Nutrir la mente intuitiva es lo que espero que acentuemos — como maestros y educadores de matemáticas. (Fasheh, 2015)
Sanarnos de la superstición moderna no es nada fácil, dejar de comprar política, cultura, mercancía y dinero, no es fácil. Más no es imposible, ahí es donde entran algunos conceptos básicos marxistas de economía como la enajenación, alienación, valor de uso y valor de cambio. Que no nos darán respuestas prontas, ni nos venderán las ilusiones pero si nos hará romper de algunas supersticiones. Para no sentirnos orgullosos de ser esclavos de este sociedad esclavista moderna sería importante mencionar el Yushen que nos habla el texto: "Los cinco significados encarnan la pluralidad, la humildad, el pensamiento contextual y la reflexión sobre la interconexión en la vida. Según ella, cada persona intrínsecamente tiene valor y este valor es incomparable con el de otros." (Fasheh, 2015)


"En medio de esa repugnancia nos siguen diciendo que votemos, que creamos en el poder de arriba, que sigan dibujando e imponiendo nuestro destino. En ese rumbo, sólo vemos guerra que crece y en el horizonte está la muerte y la destrucción de nuestras tierras, nuestras familias, nuestra vida; está la certeza absoluta que esto se pondrá peor, mucho peor, para todos, para todas." (Llego la hora, CNI-EZLN)
Isaías A. Rodríguez

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